Cuando indicamos un curetaje a nuestros pacientes (lo que los odontólogos llamamos “raspado y alisado radicular”) suele aparecer una duda: “¿Tengo que tomar antibiótico para hacerme el curetaje?”. Es normal que te lo preguntes, porque durante años se ha asociado “infección” con “antibiótico”.
La idea clave que queremos transmitirte desde Bugella & Rubio es esta: en la mayoría de los curetajes no hace falta antibiótico, y cuando se pauta suele ser por motivos muy concretos, valorando tu caso y tu salud general. De hecho, las guías clínicas europeas desaconsejan su uso rutinario durante el tratamiento periodontal.
¿Qué es un curetaje dental y cuándo se recomienda?
Un curetaje es un tratamiento para limpiar a fondo debajo de la encía, donde se han acumulado el sarro y las bacterias que se albergan en el mismo, las cuales provocan la infección y la inflamación.
En la práctica, se recomienda cuando el paciente presenta enfermedad de las encías (periodontitis), donde aparecen bolsas periodontales (zonas en las que la encía se separa del diente debido al sarro y las bacterias). Algunos de los síntomas que pueden aparecer son:
- Sangrado habitual durante el cepillado.
- Encías inflamadas, enrojecidas o retraídas.
- Mal aliento persistente.
- Sensibilidad dental.
- Movilidad dental (en los casos más avanzados).
Es importante señalar que, en los pacientes fumadores,estos síntomas pueden verse enmascarados por los efectos del tabaco, por lo que es más difícil percibir que algo está yendo mal en la salud de sus encías.
El objetivo del curetaje es eliminar las bacterias y el sarro bajo la encía para que el tejido pueda desinflamarse y volver a estar estable. Y esto se consigue, sobre todo, con tratamiento local (curetaje con instrumentación profesional y mejora de la higiene oral en casa), no con antibiótico.
Antibiótico y curetaje: por qué no siempre van de la mano
El curetaje, bien hecho y con un plan de mantenimiento, suele ser suficiente para controlar la enfermedad periodontal. Este es el enfoque que marcan las recomendaciones clínicas actuales y con el que trabajamos en Bugella & Rubio: no se recomienda el uso rutinario de antibióticos sistémicos como complemento estándar del raspado y alisado radicular.
El curetaje es un tratamiento local, el antibiótico es sistémico
El curetaje actúa justo donde está el problema: debajo de la encía. El antibiótico, en cambio, recorre todo tu cuerpo. Eso significa dos cosas:
- No siempre llega con la misma eficacia a las bacterias más resistentes.
- Expone al organismo a efectos secundarios e interacciones.
Por qué se debe evitar el antibiótico “por si acaso”
Tomar antibióticos sin que estén correctamente indicados tiene un coste. Los motivos principales para evitarlos de forma generalizada son:
- Resistencias bacterianas. Este es un problema real de salud pública. El uso excesivo de antibiótico provoca que algunas bacterias aprendan a “defenderse” de dichos medicamentos y, con el tiempo, no se puedan eliminar.
- Posibles efectos adversos (digestivos, candidiasis, fotosensibilidad…), en función del fármaco.
- Alergias y reacciones. Algunas pueden ser graves.
- Falsa sensación de seguridad. Existe la creencia extendida de que si se toma antibiótico no se debe hacer “nada más”, lo que puede llevar a descuidar lo realmente importante (higiene oral en casa y revisiones con el dentista). Dicho de otra forma: el antibiótico no sustituye al curetaje. Si se usa, es un apoyo puntual, no la base.
En qué casos el dentista puede pautar antibiótico en un curetaje
¿Cuándo puede tener sentido? En periodoncia, la decisión se personaliza. Por eso, en cada caso hay que valorar la severidad, la respuesta al tratamiento, los riesgos y los signos de infección activa.
Signos de infección activa o riesgo de que se extienda
En general, los antibióticos se reservan para situaciones donde hay infección con repercusión más allá del foco local, por ejemplo:
- Fiebre o malestar general.
- Inflamación que progresa rápidamente.
- Supuración importante, dolor intenso y signos de diseminación.
- Celulitis o afectación de tejidos cercanos.
Periodontitis avanzada o respuesta insuficiente al tratamiento
En determinados pacientes con periodontitis más avanzada se puede valorar antibiótico como complemento tras la instrumentación (curetaje). Aun así, la evidencia científica actual sugiere que el beneficio adicional existe, pero es modesto y no justifica su uso rutinario en todos los casos de periodontitis avanzada.
El uso de antibiótico en los curetajes también puede considerarse si:
- Hay mala respuesta a un tratamiento mecánico bien ejecutado y mantenido (con revisiones y limpiezas profesionales periódicas).
- Existen factores de riesgo que complican el control (higiene insuficiente o condiciones médicas específicas que deben ser valoradas por el periodoncista).
Pacientes con condiciones médicas específicas
Hay pacientes con los que resulta fundamental extremar las precauciones e, incluso, coordinar el tratamiento periodontal con un médico: inmunosupresión, procesos oncológicos, enfermedades sistémicas descompensadas (como la diabetes), etc. En estos casos, se debe atender a toda la historia clínica y decidir si conviene administrar medicación antibiótica o no.
¿El antibiótico se toma antes o después del curetaje?
Depende del motivo por el que se pauta. A continuación, repasamos ambos escenarios:
1- Antibiótico previo al curetaje
Si hay una infección aguda con signos de extensión o un cuadro que aconseja controlar primero la carga bacteriana sistémica, el periodoncista puede indicarlo antes. No es lo habitual en un curetaje “programado” por periodontitis, pero sí puede pasar en escenarios concretos.
2- Antibiótico posterior al curetaje
Cuando se usa como complemento en periodontitis avanzadas, suele pautarse después del curetaje, con la idea de aprovechar que la limpieza profunda ya ha retirado el sarro y ha reducido la carga bacteriana. Por lo general, el antibiótico funciona mejor si antes se ha hecho la limpieza profunda.
Sea cual sea el caso, lo más importante es cumplir con la dosis y la duración indicadas por el periodoncista. Si te han prescrito medicación antibiótica es por una razón. Nunca acortes la pauta “porque ya te encuentras mejor” y tampoco la alargues “por si acaso”. Y si te sienta mal, no abandones el antibiótico sin avisar: llama a la clínica dental para ajustar la pauta con seguridad.
Qué antibiótico podría pautarse y por qué no debes automedicarte
Hay diversos principios activos que pueden estar indicados (amoxicilina o metronidazol), pero no existe “el antibiótico del curetaje” válido para todo el mundo.
Para poder elegirlo a medida del paciente, el día del estudio periodontal podemos tomar muestras para realizar un cultivo y estudiar qué tipo de bacteria y en qué cantidad las tiene el paciente. Este estudio se realiza si, a criterio del periodoncista, el paciente puede verse beneficiado de una pauta de antibiótico, ya que, como hemos dicho, no lo hacemos de forma rutinaria.
Por eso, en Bugella & Rubio, nuestras doctoras, Elena Rubio y Laura Sanguino, especialistas en Implantología y Periodoncia, valoran cuidadosamente qué antibiótico elegir para cada paciente:
- Historial de alergias.
- Medicación habitual y posibles interacciones.
- Tipo de infección o patrón clínico.
- Situación general (embarazo, lactancia, patologías…).
La automedicación deriva en riesgos reales y desde nuestra clínica dental tratamos de concienciar sobre ellos:
- Elegir un antibiótico inadecuado puede no hacer nada y retrasar el tratamiento correcto, lo que a su vez permite el avance de la periodontitis.
- Aumenta la resistencia de las bacterias.
- Puede enmascarar síntomas y complicar el diagnóstico.
- Provocar efectos secundarios y riesgos evitables.
¿Hemos resuelto tus dudas sobre el uso de antibióticos en los curetajes? Si tienes mas preguntas sobre tu caso concreto, llámanos y solicita tu primera consulta con nuestras periodoncistas: las doctoras Elena Rubio y Laura Sanguino.




