Te pones ortodoncia, te quitan los brackets o alineadores, te miras al espejo y piensas: “¡por fin!”. Y, de repente, pasan los meses (o los años) y notas que algún diente se ha movido y que tu sonrisa ya no es como la recordabas. En ese momento surge la pregunta: “¿Tengo que volver a llevar ortodoncia?”.
El movimiento dental a lo largo de la vida es más común de lo que parece, y no siempre significa que “algo se hizo mal”. A veces influyen cambios naturales por la edad, hábitos (apretar los dientes, morderse las uñas…), erupción de las muelas del juicio, o simplemente porque no se hizo un buen uso de la retención.
El aspecto positivo es que bien planteado, un retratamiento de ortodoncia puede ser más ágil y rápido que el primer tratamiento y, sobre todo, más predecible.
¿Qué es el retratamiento de ortodoncia?
El retratamiento de ortodoncia es, básicamente, llevar ortodoncia por segunda vez para corregir movimientos que han aparecido después de un tratamiento anterior o para mejorar aspectos que se quedaron sin resolver (alineación, mordida, estética, comodidad al masticar…).
Puede ir desde algo muy sencillo (alinear dos o tres dientes que se han apiñado) hasta una segunda ortodoncia completa si han pasado muchos años o ha cambiado considerablemente la situación y hay que abordar varios aspectos (mordida, espacios, inclinaciones…).
En un retratamiento, lo más importante no es volver a poner brackets o alineadores sin más, sino entender por qué se movieron los dientes. Por esta razón, en Bugella & Rubio abordamos todos nuestros tratamientos de manera global, con la coordinación y el trabajo de varios especialistas: ortodoncista, periodoncista y odontólogo general.
De esta manera, podemos valorar correctamente el estado de las encías, la posible presencia de caries, desgastes o bruxismo y los hábitos del paciente. Con esta revisión tan completa podemos determinar si conviene tratar algún aspecto antes para que el resultado sea estable.
Motivos para llevar una segunda ortodoncia
Hay muchas razones por las que puede ser necesario llevar a cabo un retratamiento de ortodoncia:
1- Recidiva o “recaída” por falta de retención
Los dientes tienen una tendencia natural al apiñamiento y a buscar nuevos equilibrios con el paso del tiempo. Si además se han dejado de usar los retenedores, o se usan menos de lo que se debería, el riesgo de movimiento aumenta.
Además, el estado de los retenedores es fundamental para mantener los resultados después de un tratamiento de ortodoncia. Un retenedor removible puede romperse o deformarse. Un retenedor fijo puede despegarse parcialmente y, si no se vuelve a cementar, algún diente puede empezar a moverse.
Una pista muy fácil y rápida: si tu retenedor te aprieta después de un tiempo sin ponértelo, no es “normal”: es una señal de que ya ha habido movimiento.
2- Cambios naturales con la edad
Aunque lleves correctamente la retención, con los años pueden aparecer pequeños cambios, sobre todo en los incisivos inferiores. Por eso es fundamental hablar de la retención como un compromiso a largo plazo, que requiere revisar y renovar los retenedores periódicamente.
3- Bruxismo, desgaste y fuerzas al morder
Si aprietas y/o rechinas los dientes (bruxismo), la sobrecarga puede favorecer el desarrollo de alteraciones (apiñamiento, pequeñas rotaciones o cambios en la mordida). A veces, para que los resultados de la ortodoncia duren, hay que combinarla con una férula de descarga y revisiones periódicas para controlar el bruxismo.
4- Encías no estables o enfermedad periodontal
Este punto es clave, especialmente en personas adultas: si hay periodontitis, los dientes pueden perder soporte (hueso y encía) y moverse con más facilidad. Por eso, en Bugella & Rubio, nuestras periodoncistas, las doctoras Elena Rubio y Laura Sanguino, también llevan a cabo una valoración del paciente antes de planificar el retratamiento de ortodoncia.
5- Mejoras estéticas que antes no se hicieron
Es muy frecuente utilizar ortodoncia durante la adolescencia y posteriormente, en la edad adulta, querer afinar algún detalle: cerrar espacios, nivelar bordes o preparar la base para colocar carillas, coronas o implantes.
Cuando se planifica bien, la ortodoncia puede ser una herramienta muy útil para realizar cambios estéticos de manera conservadora y poco invasiva.
6- Hábitos orales incorrectos
Otro motivo para llevar una segunda ortodoncia puede ser la persistencia de hábitos y funciones no corregidas a una edad temprana. Algunos ejemplos de ellos son el empuje lingual o la mala colocación de la lengua durante la deglución, la respiración oral y la masticación unilateral.
¿Cuál es la duración de un retratamiento de ortodoncia?
La duración de un retratamiento de ortodoncia depende de la situación de cada paciente. En general, un retratamiento puede durar desde dos o tres meses hasta uno o dos años:
- De tres a seis meses si solo hay pequeños movimientos (apiñamiento leve, un diente girado, un espacio mínimo…).
- De 12 a 24 meses si el caso es más complejo y hay que coordinar arcadas, mejorar contactos, mordida o la posición de varios dientes.
¿Qué influye más en la duración de un retratamiento de ortodoncia?
- Cuánto se han movido los dientes desde la primera ortodoncia.
- Si hay que corregir la mordida o “solo” alinear los dientes.
- La constancia en el uso diario de los alineadores, en el caso de la ortodoncia invisible.
- La salud de las encías y la necesidad de realizar algún procedimiento previo (empaste, endodoncia, tratamiento periodontal…).
- Si hay que coordinar la ortodoncia con otros tratamientos (implantes, carillas, coronas…).
¿Hay que llevar retenedores tras el retratamiento de ortodoncia?
Sí, es fundamental llevar retenedores tras un retratamiento de ortodoncia, ya que este es el factor que más retratamientos evita: sin retención, no hay estabilidad a largo plazo.
Tras el retratamiento, la retención es incluso más importante, porque:
- Ya has comprobado que tus dientes tienen tendencia a moverse.
- Pueden seguir produciéndose cambios debidos a la edad o los hábitos.
- Los tejidos necesitan tiempo para “asentarse” en la nueva posición.
Los tipos de retenedores que más se utilizan son los siguientes:
- Retenedor fijo (un alambre fino pegado por detrás de los dientes, que normalmente se coloca de canino a canino).
- Retenedor removible (férula transparente tipo Essix o placa tipo Hawley).
En muchos casos, se combinan ambos, ya que esto aporta mayor seguridad y tranquilidad, en el supuesto de que uno de los dos falle.
¿Con una correcta retención se puede evitar el retratamiento de ortodoncia?
En muchos casos, sí: una buena retención reduce muchísimo el riesgo de recaída. No obstante: la retención no es una “garantía de por vida”.
Para minimizar al máximo las probabilidades de retratamiento, es importante seguir los siguientes consejos:
- Usar los retenedores siguiendo estrictamente las pautas del ortodoncista.
- Acudir a revisiones de retención para comprobar el estado de los retenedores. El fijo debe estar correctamente cementado y el removible tiene que ajustar.
- Mantener la buena salud de las encías (higiene en casa, limpiezas periódicas en la clínica…).
- Tratar el bruxismo, cuando se padezca.
- Evitar hábitos que contribuyen a “empujar” y mover los dientes: morder objetos, uñas, bolígrafos, etc.
- Pedir una revisión con el ortodoncista si se detectan cambios en los retenedores. Cuanto antes se actúe, menos riesgo de recidiva.
Si sospechas que tus dientes se han movido o tu retenedor ya no ajusta, te recomendamos pedir una cita lo antes posible con nuestra ortodoncista, la doctora Silvia Bugella. Valorará tu caso con calma y, si necesitas un retratamiento de ortodoncia, coordinará el trabajo con el resto de especialistas de Bugella & Rubio para que el plan tenga un objetivo claro: lograr un resultado estable y duradero a largo plazo. Llámanos y solicita tu primera consulta en nuestra clínica dental de Getafe.




