Aunque normalmente cuando hablamos de salud bucodental pensamos únicamente en los dientes no debemos olvidar los tejidos que los rodean, especialmente de las encías. Las enfermedades que más comúnmente afectan a las encías son la gingivitis y periodontitis.

La placa bacteriana es una capa pegajosa tenemos en nuestra boca, esta se forma de un complejo conjunto de bacterias que se alimentan de los azúcares y almidones de los alimentos. Si esta placa no se cepilla rápidamente puede endurecerse en forma de sarro el cual no se puede retirar con el cepillo dental, en el que las bacterias encuentran una superficie áspera donde seguir acumulándose con facilidad, impidiendo así la limpieza.

Dejar placa bacteriana sin limpiar produce gingivitis, a partir de las primeras 24 horas se inicia el proceso y es solo cuestión de unos pocos días que padezcamos de una gingivitis establecida. Los síntomas más importantes de la gingivitis son la inflamación, enrojecimiento y el sangrado de las encías. Se debe recordar que la gingivitis no supone la pérdida o retracción de encía.

 Cuando la gingivitis no se trata a tiempo puede evolucionar hacia periodontitis, también conocida como piorrea, además del sangrado y la inflamación, se produce una progresiva destrucción de los tejidos que sujetan el diente: encías, hueso alveolar y ligamentos periodontal. Esta destrucción de tejido de soporte del diente en raras ocasiones genera dolor, por lo que el paciente puede ignorar más fácilmente su presencia y con él tiempo perder dientes por esta enfermedad.

 El tratamiento cuando se encuentra en una primera fase y se trata de una gingivitis, consiste en eliminar los depósitos de sarro y de placa bacteriana por parte de un profesional. Además, de la instrucción en técnicas de higiene correctas. Después se realizaría un seguimiento por parte de nuestro dentista para asegurarse que el tratamiento ha sido efectivo y no avanza hacia una periodontitis.

Si se trata de una periodontitis, pero no está muy avanzada se realizará un tratamiento periodontal básico. Este tratamiento consiste en la eliminación del sarro y las bacterias acumuladas mediante el raspado y alisado radicular. En algunos casos se puede combinar con una pauta de antibióticos orales.

Hay casos en los que la periodontitis está muy avanzada y el tratamiento periodontal básico no es suficiente, en ese caso se tendría que llevar a cabo una cirugía periodontal la cual puede tener dos objetivos diferentes en función del caso.

  1. Reducir las bolsas periodontales: que se traduce en acomodar la encía a el nivel donde se encuentra el hueso para que el paciente pueda mantener una higiene eficaz y así poder mantener a raya la enfermedad.
  2. Regenerar el tejido perdido: cuando el defecto generado por la enfermedad lo permite, hoy en día tenemos técnicas y biomateriales que nos permiten recuperar el tejido de soporte perdido.
Gingivitis-periodontitis

Es imprescindible saber que, la clave del control de la periodontitis es el mantenimiento periodontal; un paciente que ya presenta secuelas ocasionadas por la pérdida de tejido y ya ha demostrado su vulnerabilidad ante esta enfermedad necesita un control riguroso por parte del periodoncista, recibiendo tratamiento de mantenimiento que consiste en medir el estado de la encía, eliminar el sarro nuevo que se haya podido acumular y ayudar al paciente a mejorar su técnica de higiene si fuera posible.

 La frecuencia del tratamiento de mantenimiento viene marcada por las necesidades de cada paciente, un promedio bastante común es cada 6 meses, pero se debe personalizar la frecuencia.

 Es importante saber que la causa de la enfermedad de la encía son las bacterias y que una buena técnica de higiene es el pilar fundamental para prevenirla, pero hay ciertos factores de riesgo que la agravan:

  • Fumar
  • Diabetes
  • Predisposición genética
  • Tener la boca seca.
  • Hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes (bruxismo)
  • Enfermedades que disminuyen la inmunidad como leucemia, tratamiento oncológico, etc.
  • Algunos medicamentos como la fenitoína (utilizado para las convulsiones epilépticas) o ciertos bloqueantes de los canales del calcio (utilizado para la presión alta o angina de pecho)

La mejor solución para la gingivitis y que esta no derive en una periodontitis es la prevención, por ello debemos:

  • Tener una correcta higiene bucal, incluyendo el uso del hilo dental o interdentales al menos una vez al día.
  • Llevar unos hábitos de vida saludables, el no fumar y tener una correcta alimentación contribuyen a tener una mejor salud bucodental.
  • Revisiones dentales periódicas, si visitamos a nuestro dentista con regularidad conseguiremos que si estamos empezando a tener gingivitis la podamos controlar y evitar que derive a una periodontitis.
Clinica dental bugella y rubio

Por eso, además de las revisiones para comprobar el correcto estado la salud bucodental, en la Clínica Dental Bugella&Rubio enseñamos la mejor manera de cepillarse los dientes con el fin de prevenir esta serie de enfermedades. En nuestra clínica la Dra Elena Rubio, especialista en periodoncia y cirugía oral, junto con las higienistas trabajan en equipo para asesorar y cuidar de la salud de las encías.